Miedos Infantiles

Posted by Punto&Fusa

El miedo nos ha acompañado a lo largo de nuestra evolución y aunque pueda no parecerlo nos ha ayudado a sobrevivir como especie. Aquel hombre de las cavernas que sentía miedo y huía al ver un animal peligroso, era posiblemente el que sobrevivía. En este sentido, el miedo es natural y los niños lo experimentan a lo largo de su desarrollo, pudiendo considerarse como miedos “normales” para su edad. Es muy típico que los niños tengan miedo en algún momento a estar solos, los monstruos o la oscuridad.
En la primera infancia, los miedos infantiles más habituales son las grandes alturas, los extraños y la separación de la figura de apego. Alrededor de los dos años y medio pueden comenzar a aparecer los miedos más imaginarios como son los fantasmas, la oscuridad o los monstruos. A partir de los seis años es habitual que los niños presenten temores a los accidentes, los médicos, las inyecciones, etc. mientras que al llegar la etapa preadolescente los miedos estarán más relacionados con el fracaso escolar, la crítica o los cambios de la imagen corporal.
Escuela de Superpadres os trae hoy algunas de las recomendaciones frente a los miedos infantiles, pero es importante considerar que si ese miedo es muy severo, si lo arrastra mucho tiempo o no le permite hacer cosas que le gustarían, quizá ese temor no formaría parte del desarrollo evolutivo “normal” y sería recomendable un tratamiento especializado. Las recomendaciones son:

1) Muchas veces los padres se angustian al ver las reacciones y comportamientos de su hijo frente a sus miedos, pero es recomendable vivir esa situación con la mayor tranquilidadposible, ya que los niños observan e imitan los patrones del adulto.

2) En la medida de lo posible, no se debe forzar al niño a hacer aquello que teme, sino crear una jerarquía de situaciones que le provocan miedo e ir enfrentándose a ellas de menos a más intensidad, reforzando en todo momento los avances. Un ejemplo es el niño que tiene miedo a dormir solo y el adulto comenzará sentado en la cama para que se duerma, luego en un silla, alejándose poco a poco, luego quedándose en la puerta y por último en otra habitación.

3) Evitar castigar o intentar explicarle que los monstruos no viven dentro de los armarios y que los fantasmas no existen, quiere decir no racionalizar con ellos porque la respuesta de miedo es emocional.

4) Por último, explicamos dos de las técnicas que suelen funcionar con los niños. La primera de ellas es la reducción al absurdo y se basa en hacerle imaginar y teatralizar al niño aquello que le provoca miedo pero de una forma divertida. Por ejemplo si un niño tiene miedo a un monstruo, se le puede contar y escenificar que se acerca ese monstruo a él pero cuando decide hablar o gritarle, ponemos una voz muy aguda para conseguir que el niño se ría. Otro niño que tiene miedo a los vampiros, pero cuando uno de ellos ser acerca a asustarle, se le cae la dentadura postiza al suelo.

5) La otra de ellas es contar una historia. Si vuestro hijo/a tiene un superhéroe, un personaje de películas o serie favorito, aprovechad para elaborar una cuento en el que aparezca vuestro hijo y su personaje favorito enfrentándose a su miedo, ya sea un monstruo, un extraterrestre o una tormenta. Dejad volar vuestra imaginación, porque cuántos más detalles y más se introduzca en la historia el niño, más podrá creerse que se ha enfrentado a su miedo y lo ha podido superar.